martes, 2 de diciembre de 2014

El adolescente frente a las normas

Le hablamos de reglas y normas a nuestros chicos y ¿qué hacen? Forcejean, critican intentan razonar a su favor, gritan o se ponen en plan incómodo para salirse con la suya. Los padres no tenemos por qué doblegarnos y ceder en el límite impuesto, pero sin duda deben escuchar. Si el argumento del adolescente es razonable, sereno y válido, los padres pueden considerarlo, dialogar sobre él y actuar en consecuencia. Si por el contrario el joven insiste en embestir a capricho contra la norma, solo conviene escucharle hasta cierto punto y en un determinado momento hay que dar por zanjada la cuestión.

Peleas entre hermanos, ¿qué hacer?

La rivalidad entre hermanos es una constante en todas las familias y, cuando se produce entre adolescentes, puede llegar a adquirir un nivel de violencia preocupante. Cuando se pelean sin violencia, es mejor no intervenir, separarse e instar a los hermanos para que arreglen la disputa por su cuenta. ¿Funciona? Si. Pasará que o terminan estableciendo una tregua que no tiene porqué coincidir con la que hubieran deseado los padres, pero que permitirá el cese del conflicto o continuarán insistiendo y se las arreglarán para enredar incluso la resolución más neutral. Cuando hay violencia física, la intervención de los padres es VITAL. Deben dejar muy claro que harán todo lo posible para impedir que uno de los hermanos haga daño físico a otro. El adolescente debe entender de manera tajante que cualquier amago de violencia en el hogar se considerará absolutamente intolerable.

Hoy nuestros chicos nos necesitan...

Papás, mamás, ATENCIÓN con esto...

¿Cómo sobrevivir a la adolescencia?

Ánimo. Todo pasa y son temporadas en las que nuestros chicos necesitan más de nuestra fortaleza y paciencia. Recuerden que nosotros fuimos adolescentes también. Comprensión, paciencia y nunca ceder ante lo que sabemos es lo correcto.

¿Tu hijo adolescente tiene el síndrome del "Demasiado"?

Soy de demasiado alta, soy demasiado feo, tengo la nariz demasiado grande, estoy demasiado gorda, tengo las piernas demasiado delgadas, tengo demasiados granos en la cara... Papás, mamás, no se alarmen pues en esta etapa de la adolescencia este síndrome es normal. Es una actitud provocada por los cambios que se están sucediendo en su cuerpo. Recuerden que comienza en ellos una transformación corporal que a la vez desata una batalla de sentimientos contradictorios y enormemente inquietantes que les afectarán en su día a día. ¿Qué nos queda? Solo tenemos que tener paciencia y entender un poco a nuestros chicos. ¡Suerte!

miércoles, 12 de diciembre de 2012

¿Puedo CONFIAR?

El “confiar hoy en día” es una encrucijada realmente. ¿Confiamos o de igual manera seguimos viviendo decepcionados del mundo? ¿Damos la oportunidad o decidimos seguir hostiles con todo el que nos rodea? La mejor opción es dar un paso hacia la credibilidad sin pensar que seremos víctimas de algún engaño, pues al final, siempre lo habrá. Pero será así porque detrás de esas experiencias desagradables hay algo que debemos aprender. Hay un premio guardadito que está ahí pero que hay que buscar para que no continúen sucediéndose las mismas situaciones que marcarán nuestro presente y por ende, el futuro. En nuestras relaciones laborales y sobre todo en las personales, vivimos en carne propia, una y otra vez, la dolorosa realidad del engaño. A veces pregunto, ¿Qué será? ¿La sociedad? ¿El mundo que evoluciona cada día? Escuchamos solo el “te lo dije” o “eso te pasa por bueno”. ¿Mucha crueldad o tal vez, mucha realidad? Estas inquietudes, lamentablemente no tienen respuesta. Sin embargo, ¿por qué no confiar? Hagámoslo, pero SIEMPRE con las ideas claras de que en el camino encontraremos piedras con las cuales tropezaremos, pero que gracias a ellas cuando nos levantemos, lo haremos con más fuerza, alzando más alto la cabeza y viendo con más claridad nuestro horizonte.